Menos trabajo manual
~90 % menos trabajo manual en el Caso 014.
Automatizamos la creación y adaptación de imágenes, vídeos y textos siguiendo las reglas de cada marca. También construimos herramientas para consultar de forma rápida y precisa la información repartida entre documentos.
Estudiamos cómo trabajáis y desarrollamos una solución a medida: menos tareas manuales, menos errores y más tiempo para el trabajo que requiere criterio.
Se abrirá tu programa de correo. ¿No tenéis uno configurado? Escribidnos directamente a hola@officer-k.es.
Podéis llegar con una necesidad concreta, con un proceso que queréis mejorar o con el objetivo de introducir la IA en vuestro equipo.
Si sabéis lo que necesitáis, lo convertimos en una herramienta que funcione. Por ejemplo, un agente que transforma una hoja de cálculo en vídeos listos para revisar y publicar.
Estudiamos cómo trabaja vuestra organización, detectamos las tareas que consumen tiempo y proponemos las soluciones de IA y automatización más útiles para vuestro caso.
Ofrecemos formación práctica para incorporar la IA al trabajo diario con criterio y autonomía. Puede formar parte de un proyecto más amplio o contratarse de manera independiente.
No vendemos un programa estándar ni os obligamos a cambiar vuestra forma de trabajar para adaptaros a él. Construimos, recomendamos o enseñamos a utilizar la solución que mejor encaja con vuestra organización.
Qué procesos podemos convertir en un sistemaSi es contenido y se repite — texto, imagen, vídeo o datos — lo convertimos en sistema. Y siempre fiel a vuestra marca.
No intentamos construir un agente que lo haga todo. Dividimos el problema en tareas concretas y definimos qué información, reglas y herramientas necesita cada una.
Elegimos una tarea concreta que se repita, consuma tiempo y tenga un resultado fácil de comprobar.
Construimos una solución pequeña pero funcional utilizando vuestros contenidos, documentos, datos y herramientas.
Vuestro equipo la utiliza con trabajo real. Corregimos lo necesario y añadimos nuevas capacidades solo cuando tienen sentido.
Primero, que funcione. Después, que crezca.
Tocad un caso para ver el antes, el después y el sistema que hay detrás.
El material de partida era desigual: fotos de estudio junto a otras hechas con el móvil, mezcladas en las mismas 300 joyas. El resultado debía parecer otra cosa por completo: un catálogo visualmente consistente, con imágenes de producto y fotografías de las piezas llevadas por modelos reales.
Ese es el patrón que buscamos: no un problema difícil, uno repetido.
En lugar de producir y corregir 900 imágenes de forma independiente, construimos un sistema capaz de aplicar una misma dirección de arte a todo el catálogo: modelos, vestuario, fondos, iluminación, encuadres y escala del producto.
El sistema comprobaba cada resultado y repetía automáticamente las imágenes en las que la integración o el tamaño de la joya no eran correctos.
Construimos una herramienta para producir colecciones de vídeo con tantos capítulos o episodios como sean necesarios. Pensada para que cualquier persona del equipo, aunque no tenga experiencia en grabación, montaje o producción audiovisual, pueda usarla sin supervisión.
El contenido se prepara en una hoja de cálculo: cada fila corresponde a una escena e incluye el guion, los textos en pantalla y las indicaciones necesarias. A partir de ahí, un agente interpreta la información y construye automáticamente la línea de tiempo del vídeo.
Primero genera una versión completa con locución, títulos, rótulos, motion graphics y transiciones. Esta versión usa imágenes estáticas de los personajes para evitar un gasto en generación de vídeo hasta que todo esté 100 % aprobado.
El sistema calcula cuándo se pronuncia cada palabra para sincronizar los elementos gráficos con la voz y añade entre escenas el tiempo necesario para que las transiciones respiren. Esta primera versión permite revisar el guion, la duración, el ritmo y la estructura antes de iniciar la parte más lenta y costosa de la producción.
Una vez aprobada, la herramienta envía cada escena al sistema más adecuado: presentadores generados en vídeo, secuencias visuales, animación gráfica o material previamente producido. Después sustituye las referencias provisionales, ensambla todas las piezas y exporta el episodio terminado.
Nosotros seleccionamos los modelos y herramientas que mejor encajan con cada tipo de contenido y dejamos configurados todos los parámetros técnicos. Formatos, resolución, ritmo, niveles de audio, sincronización, transiciones y elementos de marca siguen criterios profesionales de edición. La persona que utiliza la herramienta solo tiene que ocuparse del contenido y aprobar el resultado.
Así, una organización puede crear series completas de formación, comunicación interna o contenido comercial sin montar un equipo de vídeo para cada episodio. El tiempo de producción se reduce aproximadamente un 75 % frente a un proceso convencional, y añadir nuevos capítulos deja de significar empezar otra producción desde cero.
El material de partida describía seis programas educativos, quince sedes, diferentes identidades visuales, eventos, publicaciones, presentaciones y decenas de piezas recurrentes. La información existía, pero estaba pensada para explicar la actividad de la fundación, no para descubrir qué partes podían convertirse en un sistema.
Había que leer esos documentos, localizar los patrones de producción y convertirlos en una propuesta concreta.
Ese es el patrón que buscamos: los documentos cuentan lo que hace una organización; el sistema descubre cómo hacerlo mejor.
Construimos una solución capaz de analizar la documentación del cliente, identificar programas, canales, sedes, frecuencias, formatos y restricciones de marca, y relacionarlos con los sistemas de producción disponibles.
A partir de ese análisis, la solución genera un documento estratégico específico para la organización: diagnóstico, volumen real de trabajo, riesgos, arquitectura del sistema, capacidades ya existentes, elementos que deben construirse y un despliegue organizado por fases.
El resultado no es una presentación genérica ni un resumen producido por un chatbot. Es una propuesta navegable y trazable, construida a partir de los datos y necesidades reales contenidos en la documentación.
No todos nuestros expedientes comenzaron bajo este nombre. Estos proyectos forman parte de la experiencia con la que llegamos hasta aquí.
Antes de poner en marcha Officer K, participamos desde PLAF en el desarrollo de una plataforma propia para crear, producir y animar avatares 3D.
El sistema combinaba tecnología 3D, automatización y módulos de inteligencia artificial para generación de personajes, voz, sincronización labial, animación y producción de contenidos.
Fue un desarrollo complejo, construido durante varios años por el equipo de PLAF. Esa experiencia técnica y de producto forma parte del conocimiento con el que hoy trabaja Officer K.
Si se repite y consume tiempo, probablemente puede convertirse en un sistema.
~90 % menos trabajo manual en el Caso 014.
El mismo criterio aplicado a cientos de resultados, sin perder consistencia.
No una herramienta genérica — un sistema construido para esa tarea concreta.
La repetición se va; las decisiones se quedan en vuestro equipo.
Officer K es una unidad pequeña, no una plataforma. Cada caso recibe un sistema hecho para esa tarea concreta.
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Cualquier contenido que se repita: imágenes, vídeo, copy, informes o datos. Si hoy lo hacéis a mano una y otra vez, probablemente se puede sistematizar.
No. Detectamos el patrón en cómo trabajáis ahora y construimos el sistema alrededor de eso.
No, le quita el trabajo repetitivo de encima. El criterio y las decisiones se quedan dentro de vuestro equipo.
Depende del volumen y la complejidad del caso; lo primero es entender el patrón, después el sistema se construye a medida.