De 300 joyas a un catálogo de 900 imágenes
Trescientas joyas fotografiadas tenían que convertirse en un catálogo de 900 imágenes con calidad de estudio profesional. El material procedía de dos fuentes distintas —fotografías de estudio y fotografías hechas con móvil— mezcladas en el mismo catálogo.
Ese fue el punto de partida del Caso 014, desarrollado para Park36 y Salazar Joyerías.
El reto no era generar 900 imágenes bonitas. Era conseguir que las 900 fueran consistentes: los mismos tipos de modelo, una línea de vestuario reconocible, encuadres relacionados, fondos, iluminación y una escala correcta de cada pieza. Y, por supuesto, que la joya conservara su forma, su color y sus detalles, brillara y destacara como debía.
Fácil de decir. Bastante más difícil de producir. Pero eso es precisamente lo que hicimos.
El problema aparece cuando hay que repetirlo 300 veces
Conseguir una buena imagen con inteligencia artificial ya no es especialmente raro. Lo difícil es repetir el resultado cientos de veces sin que la dirección de arte empiece a deshacerse por el camino.
Una modelo cambia de aspecto. El vestuario deja de pertenecer a la misma colección. El plano se abre demasiado. El fondo adquiere otro color. La joya aparece más grande, pierde un detalle o queda colocada en una posición poco creíble.
En una imagen aislada, cada uno de estos problemas puede corregirse manualmente. En un catálogo de 900 imágenes, esa forma de trabajar deja de ser viable.
Necesitábamos convertir una dirección de arte en un sistema capaz de aplicarla una y otra vez.
Primero definimos las reglas visuales
Antes de producir el catálogo se definieron las familias de imágenes que necesitaba cada pieza: fotografías de producto y fotografías de las joyas llevadas por modelos reales.
Para cada familia se fijaron los elementos que debían mantenerse: perfiles de modelo, vestuario, iluminación, fondos, composición, tipo de plano y proporción de la joya respecto al cuerpo.
Estas decisiones formaron los arquetipos visuales del catálogo. No eran simples ejemplos ni prompts independientes, sino una serie de reglas que permitían generar cada imagen dentro de una misma dirección de arte.
Podían cambiar la joya y determinados elementos de la escena. El lenguaje visual tenía que permanecer.
La joya seguía siendo la protagonista
Las fotografías originales, independientemente de que procedieran de un estudio o de un móvil, contenían la información esencial: cómo era realmente cada pieza.
El sistema utilizaba ese material para integrar la joya en las nuevas imágenes manteniendo sus características. No bastaba con generar algo parecido. Había que respetar su forma, sus materiales, su color, sus piedras y su tamaño aparente.
La imagen final podía ser completamente nueva, pero el producto no podía convertirse en una interpretación libre. En comercio electrónico, una imagen atractiva sirve de poco si deja de representar lo que se está vendiendo.
Generar, comprobar y volver a generar
Producir imágenes con un sistema no significa que todas sean correctas a la primera.
Por eso el proceso incluía una fase de validación. Cada resultado se comprobaba para detectar problemas de integración, escala, encuadre, color o fidelidad de la pieza. Las imágenes que no cumplían los criterios establecidos volvían a generarse.
El sistema no eliminaba el criterio humano: lo incorporaba al proceso para evitar que una persona tuviera que producir, revisar y corregir cada imagen desde cero.
Este ciclo de generación, validación y regeneración permitió completar las 900 imágenes reduciendo cerca de un 90 % el trabajo manual.
Un catálogo, no 900 experimentos
El resultado fue un catálogo en el que 300 productos diferentes podían convivir bajo una misma dirección de arte, aunque las fotografías originales procedieran de fuentes muy distintas.
Ese es el valor del sistema: no producir una imagen espectacular, sino conseguir que cientos de imágenes funcionen juntas.
El mismo planteamiento puede aplicarse a catálogos de moda, complementos, mobiliario, cosmética o cualquier negocio que necesite transformar fotografías de producto desiguales en una colección visual coherente.
¿Preferís la versión sin estilos? Está disponible en de-fotos-desiguales-a-un-catalogo-con-una-direccion-de-arte.md.